En medio del sombrío panorama económico y las cada vez más certeras expectativas de un desempleo de dos dígitos en los próximos meses, resulta un contrasentido que los empleadores deban asumir el costo del próximo reajuste del ingreso mínimo mensual que se pactará en Mayo, ya que este año –debido al aumento del costo que tuvo la implantación de la semana corrida en todos los trabajadores que tienen remuneración variable- no podrán usarse para tales efectos, una eventual ajuste de los ingresos variables del trabajador. Ciertamente, no es el mejor momento para que los empleadores asuman un reajuste y la aplicación de esta norma resulta un gran contrasentido con las nuevas medidas pro empleo anunciadas por el Gobierno.
El año pasado la ley exigió a los empleadores igualar el sueldo base de sus trabajadores al ingreso mínimo, permitiéndoles traspasar parte de las comisiones o de las remuneraciones variables del trabajador a su nuevo sueldo base para igualarlo con el ingreso mínimo legal de $ 159.000.
Así, muchas empresas ajustaron las comisiones de sus trabajadores en la forma que propuso la Dirección del Trabajo mediante un dictamen, lo que les permitió no asumir los mayores costos asociados a ella. Sin embargo este año, en medio de la crisis económica y el alza de la desocupación, es indispensable considerar un subsidio del Estado para financiar el nuevo ingreso mínimo, ya que un considerable número de empresas no podrán asumir su costo y se verán obligadas a reducir el número de sus trabajadores. Sin duda, ignorar este aspecto podría reducir significativamente el efecto esperado con las nuevas medidas pro-empleo.
El difícil reajuste que viene…
mayo 19, 2009 por Luis Lizama Portal
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